Creo que han tomado mi buzón por papelera. Cada semana saco del él una cantidad de basura tremenda. El elemento más común es la publicidad (y alguna rara vez, propaganda), que no dudo en devolver al contenedor de reciclado, del que todo ese papel ahora inútil nunca debería haber salido, y que para más inri suele ir envuelta en una bosla de plástico. Más allá del tema moral del (ab)uso del papel y el plástico que reciclamos, el simple hecho de tener que preocuparme de vaciar el buzón cada dos días, para evitar que cartas importantes no me lleguen por culpa de un buzón lleno, me carga sobremanera.

Hace un mes más o menos llegó de la comuna (especie de ayuntamiento local) una aburrudísima encuesta de unas cinco páginas que me invitaban a rellenar (si mi voluntad así lo disponía) , en la que era posible indicar qué tipo de publicidad recibir en mi buzón. Bastante excéptico yo, pasé del tema. Pero la comuna insitió: al cabo quince días me llegó la misma encuesta con una amable y naive “Perdón, pero posiblemente se le olvidó rellenar la encuesta que le mandamos hace dos semanas” (muy belga la cosa). Decidí cortar por lo sano y ahorrarme perder los nervios cada quince días con el mismo tema, así que la rellené. Fue muy fácil, empecé a rellenar cuatro páginas con todas y cada una de las casillas con un maravilloso “NO”. Ahora bien, cuando llegó la quinta página aquello me empezó a oler mal. Me preguntaban sobre mis costumbres de vacaciones, si utilizo mucho el coche, etc… Aquello era una encuesta para mandarme publicidad personalizada/selectiva, sin descaro alguno. Aún así me dije que de perdidos al río, y seguí marcando NOs: no, no tengo coche; no, no voy al cine; no, no voy de vacaciones; no, no veo la tele; no, no leo el periodico; no, no quiero la National Geopraghic; no, no quiero la Pabo (?); no, no me interesa la radio; no, no me gusta leer; no, no quiero una jodida cámara de fotos nueva, ¡no, no, no, no!.

Por fin mandé el encuestón que me libraría de que el cartero llene de porquería mi buzón, y de que yo tuviera que andar al tanto en vaciarlo cada pocos días. Sin embargo, a día de hoy no sólo sigo recogiendo la misma cantidad de mierda del buzón que antes de mandar la enquesta, sino que además diría que recojo incluso más. Y seré un bicho raro y cascarrabias, pero ¡quiero que me dejen en paz! ¡Por favor!