ningún día es a priori más especial que cualquier otro, pues las cosas grandes de la vida llegan cuando les place y no en fechas extraordinarias, igual que los corazones no saben de estaciones ni las estrellas atienden a calendarios (¡las estrellas bailan libres de preocupaciones!). es la llegada de las cosas grandes la que hace de un día anónimo una fecha especial, y no al revés.
así que mejor no dormirse esperando la llegada de una fecha señalada con impaciencia, ni volcar la felicidad en días marcados en un calendario, pensando tal vez desde el sofá de la rutina que hoy es un día vulgar, porque en su anonimato cada día es especial y único.
y ésta mi realidad, la más pura de todas, no divide la tierra en países ni los sentimientos en idiomas, ni tampoco somete el tiempo a calendarios sino que lo deja fluir libre. y el tiempo le agradece la libertad trayéndole acontecimientos importantes que se suceden de forma natural, entre todos esos días especiales que van pasando, para que la realidad dance con su ritmo propio y genuino.
¡ésta es la mitad del secreto!