me dirijo al salón a cazar un mamut para la cena. armado con un arpón me agazapo tras la puerta para que la manada no me vea. están al fondo, cerca de la planta. me arrastro sigiloso, avanzando por el hall a contraviento para evitar que el olfato de las bestias me detecte. respiro aceleradamente, si lo hago mal tal vez me quede sin comida. corro tres pasos, salto, y arrojo la lanza. se produce una estampida y gruñidos varios. salen espitados dirección a la ventana y durante cinco segundos no estoy seguro de lo que ha pasado, si he acertado o no. pero cuando el polvo empieza a diluerse veo que sí, mi cena yace en el suelo.