El otro día hablaba con una amiga sobre la diferencia entre descubrir e inventar que, sorprendentemente para mí, veo que no todo el mundo tiene muy clara.
Por ejemplo mi profesor de Circuitos Integrados de la universidad abogaba por el descubrimiento del chip. Intenté hacerle comprender que el microchip fue inventado (en un laboratorio) y no descubierto (bajo una piedra). Su postura radical (tal vez religiosa) y el espantoso planteaminento de la asignatura hicieron que me negara a estudar el temario. Protesté en silencio presentándome al exámen tres veces y dejándolo en blanco, y a voz viva en su despacho el mismo número de veces, todas inútiles como ocurre con este tipo de gente, pero esa es otra historia.
Es cierto que existen casos en los que la línea que separa lo descubierto de lo inventado es difusa. Es especialmente complicado en el ámbito de la ciencia, donde sin ir más lejos muchos me discutirán mi tesis de que las leyes de la física son inventadas por el hombre más que descubiertas. Pero un caso que incluso a mí mismo me resulta desconcertante en ocasiones, lo reconozco, es el de las matemáticas… Una vez una idea es desarrollada, y los conceptos que la orbitan inventados, comienza el proceso de análisis en el que se deduce el comportamiento de éstos y sus mutuas relaciones. Y de alguna manera, a partir de cierto punto, y por un momento, uno tiene la sensación de estar descubriendo más que inventando.
Pero sin entrar en el terreno de lo metafísico, volviendo al uso diario del lenguage, me tienta afirmar que por lo general la diferencia entre aquellas cosas que son descubiertas y las que son inventadas es clara. Por ejemplo, el modo de transimisión de una enfermedad es descubierto, o las propiedades de un mineral, e incluyo tanto las serendipias como las búsquedas metódicas y sistemáticas. El diseño de un nuevo tipo de codificación de televisión o una herramienta de arado son, en cambio, cosas inventadas. Sé que no es siempre fácil ceñirse a un criterio tan simplista como éste de “objecto construido por el hombre versus objeto natural”, pero en cualquier caso, por favor, ¡que no me digan que el microchip fue descubierto!