El lunes fue uno de esos infrecuentes días que no llevan a ningún lado, que ni dicen nada ni dejan ningún trazo en los recuerdo de uno. Un “día de tirar a la basura“, como suelo decir.
de Iñigo Quilez
El lunes fue uno de esos infrecuentes días que no llevan a ningún lado, que ni dicen nada ni dejan ningún trazo en los recuerdo de uno. Un “día de tirar a la basura“, como suelo decir.