acabo de volver de Budapest donde, además de reecontrarme con algunos amigos y pasarlo de miedo, presenté la fórmula matemática que me ha tenido entretenido las últimas dos semanas al concurso “gráficos procedurales de 4096 bytes”. la competición consiste en crear un programa de ordenador que no ocupe más de 4 kilobytes capaz de mostrar en pantalla alguna imágen interesante. para los curiosos, la imágen está hecha en el lenguage de programación C.

ha sido un trabajo improvisado pero muy divertido. mi juego esta vez era buscar formas y texturas orgánicas con el mínimo número de expresiones posibles, y una iluminación interesante sin recurrir a integrales.

la imágen es ambigua, porque aunque pretende ser un bosque (y de hecho la mayor parte de la gente lo percibe como tal) ni ese tipo de árboles, ni las ramas horizontales, ni los champiñones ni mucho menos los nidos voladores son algo que uno encuentre en la realidad. de hecho es más bien un universo microscópico con deliverada apariencia de bosque.

como de costumbre me pasé varios días enrredado entre polinomios, exponenciales y raíces cuadradas, esculpiendo primero las formas, dándoles color después e iluminándolas por último. y por el camino, una vez más, arranqué a ese gran océano de cosas que aún desconozc(em)o(s) algunos trucos y pequeños secretos matemágicos que usaré en próximas imágenes.

podéis pinchar en la formugrafía para ver una versión de más grande de la misma.