Me encantan las figuras literarias. No hablo de la riqueza que traen al lenguaje, o del placer que supongo produce el saber utilizarlas. Hablo sólo (lo siento, voy a seguir poninedo la tilde) del regozijo de listarlas en voz alta.
Ya sabéis que me chiflan las palabras esdrújulas, y todas las que sólo pasan muy de vez en cuando por el paladar y producen cosquillas en la mente. Y los nombres de las figuras literarias son de ese tipo de palabras; una fuente de diversión. Al ser términos de origen latino, muchos de estos nombres parecen sacados de El Señor de los Anillos o de Harry Potter, o de un libro de estudiantes de medicina. Ejemplos de algunas de tales figuras literarias:
* Que podrían ser un término médico: Anadiplosis, Antanaclasis, Catacresis, Diástole, Enálage, Epanadiplosis, Epéntesis, Epífrasis, Hipálage, Isodinamia, Metalepsis, Metonimia, Paronomasia, Prosopografía, Sinestesia, Endíadis.
* Que podrían ser de la Tierra Media: Asíndeton, Aféresis, Anáfora, Calambur, Hipérbaton, Homeotéleuton, Oxímoron, Políptoton, Polisíndeton.
* Que podrían ser hechizos del universo Potter: Complexio, Conciliatio, Concessio, Derivatio, Distinctio, Distributio, Dubitatio.
* Otras como Anástrofe o Apócope podrían ser nombres de filósofos griegos, y otros como Anacoluto o Expolitio nombres de un tío-abuelo o pariente lejano de algun pueblo del interior castellano.
Ejemplos:
* “Doctor, la diástole de la hipálage superior se ha obturado, produciendo una catacresis leve. Recomiendo sumistrar isodinamia inmediatamente, y tomar una prosopografía de prevención.”
* “Asíndeton, hijo de Homeotéleuton, cabalgó 7 meses y 7 días en busca del escudo mágico de Calambur sin éxito alguno.”