recuerdo cuando me hice anciano. envejecí mucho y en poco tiempo, la verdad. de chaval, ganar años simplemente significa sumar uno a tu edad, y poco más, pero llegado el momento de pronto con cada año que me echaba a la espanda tenía que renegar de algo grande e importante.

recuerdo que una de las veces, cuando cumplí 70 concretamente, perdí mi valentía. y así, por ejemplo, cuando iba a la consulta y el doctor me recetaba unas píldoras con un tono de voz dulce y hablándome como si fuera idiota, yo no sacaba el coraje para preguntarle si realmente me estaba dando algo de verdad o si las pastillitas de fresa eran sólo un placebo. poque no perdí mi inteligencia, solo mi valentía. por eso, al final simplemente salía de la consulta con mi receta, y sumisamente me las tomaba cada mediodía, por si acaso las pílldoras fueran algo más que unas estúpidas pastillitas de fresa.

mira que mantuve el humor, la inteligencia y la pasión hasta el final, que son mis cualidades más preciadas… junto con la valentía. ¡cómo me jodió perder la valentía!