De Guatemala a Guatepeor, cada vez que me mudo de ciudad es para ir a climas más y más chuVascosos y fríos. Empecé en Donostia, mi ciudad natal, en la que llueve mucho pero disfrutamos de un verano caluroso. Después me mudé a Bruselas, donde llueve menos, pero el cielo está encapotado casi todo el tiempo. Ahora estoy en San Francisco, donde el invierno es moderado pero el verano no existe – rara vez estamos por encima de los 18 grados.

Por suerte esto no es un problema para mí, estoy más que acostumbrado, y desde luego prefiero andar por los 18 que por los 28. Pero no me importaría tener dos o tres graditos adicionales – más que nada para poder ponerme manga corta más amenudo.

¿Por qué no se puede tener todo; el tiempo perfecto de Donostia, la tranquilidad de Bruselas, y la calidad de vida de San Francisco? ¡Aix!