El mundo, las opiniones, las ideas, la política, la ética, las actitudes. A veces les doy tantas vueltas, les veo tantos niveles y me parecen tan enrevesadas y, peor aún, cíclicas, que pienso si no sería más útil simplificar y permaner al margen.
¿Pero sabes?, no es fácil; al final acabo cayendo de nuevo, y siempre salgo escarmentado. Tras mi período adolescente de opiniones firmes (con las que tiendo a seguir de acuerdo en un nivel primario) no hago más que moverme en una espiral, buscando inútilmente la última vuelta. Y el susto viene porque temo que en este caso inutilmente no es un adjetivo gratuíto.
En fin.