estoy en la ciudad y tengo un rato largo antes de bicicletear hasta el otro lado de la urbe donde he quedado. así que paseo sin rumbo a pie entre las calles llenas de comercios, restaurantes y muchedumbre. es ya denoche y oscuro, pero aquí en el meollo comercial todo sigue abierto y las calles rebosan movimiento. dejo a babor louis vuitton, macys y victoria’s secret. entro en la librería de los bordes, aunque en verdad los empleados son muy amables. dispongo de hora y media, y no tengo duda de lo voy a hacer. pregunto por direcciones y me voy derecho a la sección de matemáticas a descubrir cosas nuevas.

tres armarios dedicados a la creatividad y la imaginación humana. en 90 minutos sólo me da tiempo a escanear uno de los armarios, en el que reviso el contenido de medio centenar de libros, leyendo en diagonal. descubro con desazón que la mayoría de los libros no traen dibujos, y pienso en el sentimiento de elitismo que rodea aún a los que prefieren hacer las golosinas inaccesibles a cuanta más gente mejor para quedárselas ellos todas. nunca me gustaron los paraísos a los que sólo puedes entrar si tienes tarjeta de miembro VIP o aparcas en un cochazo.

ah, descubro un libro interesante. cuenta cómo fue el violento martilleo entre geometría y cálculo, las diferentes corrientes y opiniones y la confusión y actitud que llevaron a que tras 300 años de derivadas e integrales al final se hiciera una tregua y se clarificase por qué el cálculo, misteriosamente, funciona. me lo llevo a casa por quince leuros nada más.

paso también por la zona de revistas de moda para buscar material de referencia, pero desisto porque éste, me temo, no es precisamente el país de la moda. tal vez haya una sección especializada en moda y fotografía en algún lugar de la librería. volveré otro día para encontrarla y para revisar las otras dos baldas que he dejado hoy pendientes.

Leave a Reply

You must be logged in to post a comment.