recuerdo aquél viernes noche,
ya listos para ir de fiesta,
y esa mano metida bajo su falda,
seguida del susurro al oído,
“estoy deseando volver a casa”,
y después su sonrisa,
“yo también”
y cerrar la puerta para salir a la calle
de Iñigo Quilez
recuerdo aquél viernes noche,
ya listos para ir de fiesta,
y esa mano metida bajo su falda,
seguida del susurro al oído,
“estoy deseando volver a casa”,
y después su sonrisa,
“yo también”
y cerrar la puerta para salir a la calle