que la ley este mal es verdad, y que las penas son un sinsentido, también. pero el tema de los derechos de autor y la propiedad intelectual es complicado, y usar la torpeza de las leyes para evadir discutirlo de manera profunda es hacer demagogia. pero aquí no se discuten las cosas, sólo se protesta por ellas.
el caso es que casi parece de sentido común que un autor que se curra una obra debería tener el derecho a sacarle rendimiento económico si lo desea, en igual de condiciones y protecciones que el pastelero que se curra su pastel o el médico que se curra sus 8 horas de consulta.
por supuesto, el cobro preventivo (el canon), que equivale al “ya te pego ahora por lo que puedas hacer en el futuro” no es la solución, ni lo es la censura indiscriminada (que camufla un intento de control del contenido de la red), ni lo son las sanciones estúpidas disparatadas que dispone el código penal actual.
lo peor es que la polémica está aderezada con compañías y sociedades que quieren seguir cobrando lo que en primer lugar nunca deberían haber cobrado, páginas de descargas ilegales y la cultura de la trampa, y otros temas que son colaterales que enturbian el problema real, y que alimentan el discurso simplista y de superficie en vez de la discusión verdadera. como siempre, parece que nadie quiere hablar de los fundamentos, sino sólo de la fachada de las cosas.
me sigo preguntando el porqué. ¿será que a nadie le importan lo que es la cultura y las implicaciones filosóficas? ¿de verdad que todo se reduce a querer bajarse contenido gratis, o a hacer dinero con ello? ¿de verdad que es todo por las pelas (en ambas direcciones) o el control de los medios? no, me lo creo, aún confío en una sociedda un poco menos superficial que eso.
el caso es que entre pataleta y pataleta, mientras todos lloriquean por sus derechos (¿”derechos”?, ¿de verdad?), y sin nadie quererlo, todo se solucionará de forma natural en menos de lo que canta un gallo. al final el capitalismo llegará y desenrredará el caos: la llegada de servicios/negocios como pandora, netflix, spotify y demás hacen que el pirateo ya no compense ni tenga sentido. así que antes de que los españolitos indignados y los españolitos encorbatados se hayan puesto de acuerdo en nada, todo volverá a su curso natural (el que surge del “yo produczco y te lo vendo, tú me lo compras y lo consumes”) gracias a la iniciativa de los que mueven el cotarro de verdad.

