Monthly Archives: December 2009

cagüen

para entrar en casa necesito dos llaves, una para el portal y otra para la puerta del piso. estos días de frío, que estamos ahí justito por encima de los cero grados pelados, además de acordarme del grajo que vuela bajo, también me acuerdo del cerrajero que hizo las dos llaves iguales y clonicoidenticoindinstiguibles. la buena noticia es que aún así, es curioso, nunca tengo dudas y sé cuál es la que necesito para el portal: es siempre la otra.

cuando saber la respuesta no ayuda a resolver la pregunta

elijo la tres

hay varios clichés sobre las navidades. Se me ocurren tres de los típicos:

* el de las luces y neones, el de los grandes centros comerciales y “cariño voy a llegar tarde que hay atasco”, el de volver a casa cargando dos PlayStations “para el campeón”, y cinco Barbies “para la princesa”, de suegras que vienen a pasar las vacaciones en casa, y las cenas en restaurantes con botella de vino francés y “te acuerdas del día que nos conocimos”. Además de en las películas, me pregunto si este tipo de navidades realmente existen.

* la del hippy amargado (“¿yo amargado?”) y colega alternativo para el que todos los días son iguales porque son especiales, que te cuenta el discurso habitual sobre que Cocacola inventó a Papá Noel, de que El Corte Inglés y Disney diseñaron las navidades y no sé qué más sobre el consumismo, de que todas los deseos familiares son sólo buenas intenciones enlatadas y de que “buah tío paso del sistema”…

* el de volver a ver pelis clásicas bajo una manta gruesa, ir ver el Cascanueces en el teatro, ponerse los guantes para dar un paseo por la ciudad, quitarse los guantes para agarrar el cucurucho de castañas calientes, quedarse en casa leyendo un libraco, ir al patinaje sobre hielo, y, como no, participar en tres o cuatro merienda-cenas que culminan con alguna variante teatral y por lo general muy cómica del pictionary.

Muy de película los tres. Este año, que parece que todo es efectivamente de película, voy a probar el tercero.

qué cateto

Durante mucho tiempo pensé que el teorema de Pitágoras versaba sobre los catetos y la hipotenusa de los triángulos rectángulos, vamos, sobre longitudes. ¡Campana y se acabó! En verdad su teorema va sobre áreas, y establece que dos cuadrados que reposan sobre los lados chicos de un triángulo rectángulo cubren la misma superficie que el cuadrado construido sobre el tercer lado (es más, podemos usar cuadrados o cualquier otra figura plana).

De hecho no es ya cuestión de que Pitágoras supiera calcular raíces cuadradas o no, ¡sino de que le hicieran la más mínima falta!

¿elfante cualo?

si alguna vez te invitan a una fiesta y te piden que lleves un “regalo de elefante blanco”, atento, no es obligatorio que llegues con un figurín de marfil indio; puedes llevar cualquier cosa.

¿y no era más fácil llamarlo “amigo invisible”, “regalo fantasma” o “Santa secreto”, como todo el mundo?