Monthly Archives: August 2009

quería sus mimos

hoy el perruchi de la peluquería quería mimos. desde que me vio arrancar la subida de la calle me los pedía con sus ojitos caídos pero brillantes. “anda, azme unos rasqui-rasquis”. por supuesto no me he podido resistir.

primeros síntomas de astucia

hace tiempo descubrí por accidente algo interesante: si se cancela una operación de compra en la máquina expendedora de billetes de metro, la devolución del dinero se hace no con las monedas recién metidas sino con las que la máquina ya dispone, y además la cantidad se devuelve primero en monedas grandes y sólo después en monedas más pequeñas hasta llegar a la cifra exacta. esta observación es en mí, ya por sí misma, algo extraordinario. pero más interesante es aún que por fin hoy me ha dado cuenta de que puedo usar esto en mi provecho y efectivamente bajar a la máquina del metro cargado de todas esas monedas molestas de diez y veinte céntimos y cambiarlas fácilmente por monedas de un euro. y ha funcionado, claro. ¡me estoy volviendo listo!

amigas

de paseo, de teatro, de cine
otras más de terraza y birra

alguna con derecho a roce
y muchas que me trajeron de cabeza

o más bien símplemente compañeras de clase
que aun así echaba de menos cuando faltaban

de verdad, un par, que no está mal
tú y tú, vosotras ya sabéis quiénes sois

una, con la que recorrí un viaje muy largo
y para que la palabra amistad en cambio se queda muy corta

ya comenzaron las despedidas

a veces la caca se ve bella

Bélgica está bien pero que bien sumergida en una gran nube de dióxido de nitrógeno, o en otras palabras, de caca. Además de asmas, alergias y otros trastornos a tantos y tantos de los que llegan aquí de otros lugares, este tipo de polución gaseosa también les trae esas maravillosas puestas de sol de colores rosa, granates, púrpuras, azules y violetas que nunca había visto antes.


foto de www.esa.int

por fin nos conocemos

me ha llevado casi seis años, pero por fin he conocido la costa belga. y ha sido interesante.

por un lado la arena era muy gorda, tanto que se veían conchitas enteras aún sin desmenuzar. sin embargo, como he llegado en marea baja, orilla abajo la textura de grano era finísimo como el del cantábrico. por otro, lo primero que me ha llamado la atención es que al menos hoy no había olas (¿de ahí la arena gorda?) ni borreguitos, aunque su penetrante olor a alga, salitre y océano me ha dejado claro que no es un mar insulso. hoy estaba de color verde (¿poco profundo? ¿y de ahí la falta de olas?) con reflejos juguetones en varios grises proyectados desde el cielo plomizo.

de hecho hoy era uno de esos días calurosos y lluviosos que me encantan, el día ideal para ir a la playa y pasear con el agua por la pantorrilla, un día íntimo para hacer las presentaciones oportunas. “encantado mar del norte, éstos son mis sentidos. sentidos, mar del norte”. también, el día ideal para regresar a casa felizmente empapado hasta los huesos y alegre con tres conchas iguales pero con líneas de diferentes colores en el bolsillo.

la mierda trepa desde aquí abajo

en esta ciudad no existen barreras que impidan entrar a un metro o subir a un tram sin pagar. es tremendamente sencillo hacer trampa, y desde luego es una cuestión de muy muy mala suerte que los esporádicos maromos de seguridad te cacen. así que ¿por qué ser un “pringado” y pagar si te ponen tan a huevo el evitarlo? ¿no?

bajo del tram sabiendo que este bohemio de pacotilla que llevo a mi lado, y que me ha dado la típica frívola charla sobre los políticos corruptos sin los cuales el mundo estaría mejor, por supuesto no es uno de esos pringados que ha pagado por el viaje que acabamos de hacer.

la trampa es algo habitual en nuestra vidas, es muy nuestro. desde el billete del metro, la porción del salario que nos dan como primas para que no coticen, el ordenador que compramos para casa con el NIF de la empresa, el material de oficina que nos traemos para que los críos hagan sus deberes, la red wifi que utilizamos para navegar que es de nuestro vecino. ¿por qué exigimos a los políticos que no sean lo que nosotros somos? ladrones, me refiero.

mensaje para bohemios de pacotilla: déjaros de críticas pre-adolescentes mientras me robáis en el transporte público los días que no podéis usar el coche de papá.

entre líneas

no me gusta que se anden con rodeos,
porque son unos pusilánimes,
que hablen con segundas intenciones,
porque son unos traidores,
que escriban entre líneas,
porque son unos hipócritas,
que se escondan y tan sólo susurren lo que no se atreven a gritar…
porque son unos cobardes!!!

para los inquietos que lo curiosean todo