Monthly Archives: June 2009

dr. ilusión

por aquél entonces él tenía varios nombres. algunos le llamaban el Doctor Ilusión, otros el Doctor Esperanza (aunque nunca le gustó este nombre), y siempre había quien se refería a él como el Doctor Ánimo. en verdad, él simplemente les escuchaba pacientemente y después les daba unas píldoras que les hacían escuchar sus propias palabras más claras. a veces les advertía que más que doctor, él era enfermo, de esos que se contagian fácilmente de los sueños de otros.

una imágen de película

Me comentan (gracias Sonia) que Tim Burton prepara su versión particular de Alicia en el País de las Maravillas, que será una delicia visual compuesta por animación 3d, stop motion e imágenes reales.

alicia

Por lo que entiendo la foto se trata de concept art nada más, pero es ya en sí misma una maravilla, seguro que toda la Wonderland timburtiana es precisamente eso, una maravilla. ¡Veremos!

no te conformes

¡ten cuidado!, he visto muchos pájaros a los que, aun sin estar enjaulados, las formalidades y la innercia de los enfermos se les han pegado a las alas y les impiden elevarse…

(primero)

no te emborraches

… pero recuerda que eres jóven y que habrá días que te despiertes con el espíritu con hambre de derribar muros. así que ten cuidado con los caprichos y asegurate que tus rugidos provienen de bien dentro de tus entrañas.

(tercero)

principio de heisenberg

a veces pienso que debería recordar con mesura. tal vez fuera buena idea administrar los recuerdos, traerlos sólo cuando realmente deseo saborearlos tranquila y concienzudamente. sin abusar de ellos, sin malgastarlos. porque cada vez que los saco de la mochila y les echo una ojeada, los modifico, los impregno de actualidad, o de antiactualidad; en definitiva los contagio con elementos a los que el recuerdo era ajeno.

(sobre si rememorar implica modificar el recuerdo)

adelante por favor

vuelvo a casa tras mi clase de danza contemporánea, y por el camino me encuentro de nuevo, un año después, dieciséis flores huérfanas bastante marchitas. las recojo y me las llevo al hospital de flores huérfanas, que con estas primeras visitantes abre oficialmente sus puertas esta temporada. transplante, algo de tierra nueva, mucho agua y a dormir. esta mañana ya bostezaban de gusto al despertar en el salón soleado tras una buena noche de descanso.

(tiempos invertidos)

canas de cascarrabias

los nuevos paneles informativos que han instalado con la actualizacion de las línea de metro siguen sin funcionar. eso, o yo no sé interpretarlos. lo digo porque hoy me he vuelto a subir al metro equivocado.

dicen que la compañía que ha fabricado la electrónica y la que ha desarrollado el software que lo controla han tenido algunos problemas entre sí. yo me apostaría cualquier cosa a que la culpa no es los chicos de hardware, sino de los programadores de la empresa de software. y tropiezo una vez más en la ya vieja idea de que los programadores son cada día más incapaces, y de que cada avance que se hace en silicio se ve contrarrestado por un nuevo lenguaje o entorno hecho para programadores cada vez más torpes. entonces me doy cuenta de que mis pensamientos suenan como los de aquellos viejos cascarrabias de la vieja escuela, y que si sueno como ellos, será que soy ya uno de ellos…

dirijo la mirada hacia el panel electrónico con la intención de saber cuánto tiempo falta para que llegue el metro que me devuelva a mi puto de partida, pero descubro que el cartel está “hors service”. son ya tres o cuatro meses desde que los encendieron, y aún no hacen lo que deberían… tranquilo cascarrabias, no es el fin del mundo; y recuerda que hoy hace un día espléndido.

fundamentalmente

es curioso cómo las palabras de aquel antiguo compañero de viaje, aún hoy en día, siguen siendo tan mías

comprimidos Solidaridatil

La chiquita me ha prometido que con mis cinco euros al mes ellos pueden salvar África. Quién soy yo para discutírselo. Y después de todo, ella sólo hace lo que le han dicho que haga: ofrecer estas dosis de limpiaconsciencias (comprimidos Solidaridatil, consulte con su voluntariocéutico antes de tomar) que a algunos de escusa para hacer que les alivia los síntomas del fastidio de la pretendida mala consciencia. Posiblemente un paripé de paripés de paripés, porque a estas alturas ya nadie necesita justificarse de nada, ni siquiera a sí mismo, ni dar cuenta de los derroches cotidianos.

En cualquier caso, la chica se ofrece a sostenerme el libro mientras me chuto con el placebo del Solidaridatil. Lo ojea mientras yo lentamente analizo el formulario que recogerá mi firma. Ahora que ya ha acabado su discurso mecánico y sabe que tiene lo que quería, con una voz mucho más natural me pregunta qué carajo son esos textos tan raros del libro que ojea, y yo le cuento un poco el tema; después que de dónde soy, y yo que de tal sitio; y luego que cuánto tiempo llevo aquí, y yo que tantos años; y seguido el a qué te dedicas, y yo que a aquéllo otro. Acabamos la transacción, y nos despedimos. Ya retomado mi camino la chica me dirige la palabra de nuevo para (¡uix se le había olvidado!) agradecerme mis cinco euros al mes con los que van a salvar África. Y en fin, quién soy yo, sobre todo ahora que voy chutado, para discutírselo.

casi lo consigo

saludo al vendedor del periódico de caridad que se pone en en el portal de mi casa cada mediodía,
bajo la calle y esquivo a la de señora de las limosnas de la entrada a la farmacia,
luego me cambio de acera para no cruzarme con los de la o.n.g. de la esquina que de otro modo me va a asaltar una vez más,
bajo al metro y paso delante del señor de las muchas arrugas y acordeón prestado – éste al menos no agrede,
en el metro me aborda la señora de las moneditas, que ha decidido que su hija está mejor aquí con ella que en el colegio,
al salir del metro los borrachos de siempre nos saludan a los que dejamos el tunel,
después evito pasar frente a la entrada del supermercado donde aguardan los de la encuesta sobre detergentes,
y cuando pienso que ya he superado con éxito todos los peligros del día,
zas!, a la salida del parking, donde hasta ahora nunca había visto yo ningun caza-propinas, me echa el lazo la niña de la cruz roja.

en verdad aún faltan veinte metros para llegar donde ella, pero ya es tarde para escapar; me ha visto, y aunque voy leyendo mi libro, ella ha visto que yo la he visto, y sabe que yo lo sé, y yo sé que ella lo sabe también. no hay escapatoria. le sonrío ya desde aquí lejos y le hago con la cabeza un gesto de “joder me has pillado cabrona”, y ella asiente.

un intruso

voy de camino hacia el trabajo. estoy pasando por el parking del “cagfug” en hora punta por entre una manada de coches, “fragonetas”, e incluso algún camión que reposta en la gasolinera que todo parking de hypermercado debe tener a su salida. mucho ruido y ese olor característico que te recuerda que el aperetivo está servido, que es hora de ingerir un poco de dióxido y monóxido de carbono, óxido de nitrógeno, dióxido de azufre, plomo, metano y algo de amoniaco. con todo, supongo que las gotas de agua que caen en este momento son de lluvia acidísima, de esa que la leyenda urbana asegura perfora la ropa.

a pesar del frenesí metálico y el humo apestoso que lo inunda todo, no corro, nunca lo hago. camino despacio, de hecho voy distraído, mirando cómo las superficies de los coches reflejan las nubes del cielo, cómo éstas se deforman sobre las curvas de las carrocerías según yo me muevo, y pensando en ecuaciones de Fresnel. hasta que un aroma me devuelve de sopetón a la realidad. proviene de uno de los pocos arbustos que hay distribuidos por el parking, y que acabo de sobrepasar sin darme cuenta. me detengo para observalo, y veo está en plena flor, y que además de regalar su aroma fresco, también exhibe sus hojas verdes recién desplegadas y sus frutos rojos. qué contraste, es como si hubiera descubierto de pronto un oasis en medio de este estruendo de humo y motores, un intruso silencioso y colorido en mundo de decibelios descontrolados y grises plomizos. le miro, y le pregunto ¿qué haces tú aquí, amigo?

por pedir que no quede…

sería genial que en el hilo musical del metro conectasen con la Monnaie los días que hay actuación (y aparcasen por un momento el random-pop-disk-of-the-weekend) para poder escuchar el recital en directo, aplausos del público incluídos, y que pudiera así uno participar de alguna manera en lo que allí ocurre mientras viaja en metro.

el sistema, más mitos y demonios

y escucho los siguiente murmuros:

“quisiera recordarles a todos ustedes que aquello que denominan El Sistema no existe. verán, el comportamiento de los procesos sociales es natural y refleja nada más que las actitudes y comportamientos de los diferentes grupos y naciones. no olviden que conviene aderezar todo con un poco de darwinismo macrosocial, que a veces deriva en egoísmo, efectivamente.

nadie ha implantado Sistema alguno. no existe tal cosa. nunca hubo un grupo de arquitectos que sentados en una mesa confabularon y trazaron una estrategia para dominar el mundo y decidir cómo deben ser las cosas. la idea de una maquinaria expresamente diseñada para controlar, o dominar, o uniformar, o explotar, tanto a los ciudadanos de todo el mundo y a naciones enteras es una ilusión. peor, ¿tal vez sea una excusa? no hay nada a lo que llamar El Sistema, lo que ustedes ven es sólo el resultado de los tomaydacas naturales de un mundo complejo, donde cada uno mueve sus piezas lo mejor que puede para sobrevivir según sus valores. el cómo de la realidad de cada momento es una consecuencia, y no un acuerdo. no me hagan pensar que se contagiaron del síndrome de Estocolmo.

asi que menos fantasmas, menos lloriqueos, menos sentarse en un rincón a gimotear en vez de caminar con energía y valentía. déjense de actitudes infantiles que así el mundo no avanza. no se inventen demonios y mitologías enfermizas para justificar sus desgracias. despierten y contribuyan, ¡yo les digo que eso que llaman El Sistema no existe!”

libro XI

ay ay ay, cómo tarda el metriri, voy a llegar tarde.

las tarde y 1, a solid is that which has length, breadth, and depth.

mira que ha llegado tarde el jodío. bueno, parriba y a ver si se mete prisita por una vez.

las tarde y 2, an extremity of a solid is a surface.

què raro, la gente hoy la noto diferente que otros días. hm… ¡¡ay!! cuyons los míos que me he confundido de línea. fuera de aquí cagando melodías.

las tarde y 8, parallel planes are those which do not meet.

bueno, ya estoy en tierra firme, no debería de tardar mucho en llegar un nuevo metro para regresar a merode…¿cómorl? ¿qué problemas técnicos ni qué leñes en vinagre? cagüendiógenes.

las tarde y 24, similar cones and cylinders are those in which the axes and the diameters of the bases are proportional.

pff, mira que le ha costado llegar al metrito cojonero. dichosas líneas nuevas y el gili-piiiiiiiii que se las sacó de la manga.

las tarde y 28, a dodecahedron is a solid figure contained by twelve equal, equilateral, and equiangular pentagons.

ale, ya estoy aquí de nuevo, sólo me ha llevado 28 minutos trasladarme del punto de partida al punto de partida y cagarme en toquisqui menos en mí, que es quien se ha despistado. no está mal, menos mal que hoy tenía prisa.